APLAZADO. Bach-Abel (cénit y extinción). Fahmi Alqhai, viola de gamba

Se aplaza el recital de Fahmi Alqhai en Sevilla. El violagambista sevillano ha sufrido un accidente leve en la mano que le impide desarrollar el concierto con normalidad, por lo que se pospone y se retomará más adelante.

Alqhai tenía previsto actuar dentro del Ciclo ‘Made in Sevilla’ con un programa centrado en composiciones de Johann Sebastian Bach y Karl Friedrich Abel.

LA VIOLA EN ALEMANIA: CÉNIT Y EXTINCIÓN

Fahmi Alqhai interpreta obras para viola da gamba sola de J.S. Bach y C. F. Abel

Johann Sebastian Bach (1685-1750)

Cello suite nº 4, BWV 1010

Prélude

Allemande

Courante

Sarabande

Bourrée I & II

Gigue

Johann Sebastian Bach

Liebster Jesu, wir sind hier BWV 731

Carl Friedrich Abel (1723-1787)

Drexel Manuscript (US-NYp 5871)

Arpeggiato

Adagio

Minuet

Allegro

Johann Sebastian Bach

Jesu meine Freude, BWV 753

Obra inconclusa; completada por Fahmi Alqhai

Johann Sebastian Bach

Violin partita nº 2, BWV 1004

Ciaccona

Adaptaciones a la viola da gamba: Fahmi Alqhai

Notas al programa

Cuando en 1717 Johann Sebastian Bach fue nombrado maestro de capilla de Köthen la viola da gamba comenzaba a ver amenazada su posición como instrumento predilecto en favor del violonchelo y del violín, los instrumentos de moda. Tal vez por ello Bach destinó a estos últimos, por esos años, sus célebres suites para violonchelo y sus monumentales sonatas y partitas para violín solo, pese a que hubo de invertir toda su enorme capacidad técnica para sacar de ellos, por naturaleza instrumentos melódicos, el potencial polifónico que era propio de la viola da gamba.

Nada nos extrañaría por ello que el trabajo de transcripción realizado hoy por Fahmi Alqhai para adaptar a la viola estas obras hubiese sido ya realizado en Köthen por el violagambista de la orquesta de Bach, Christian Ferdinand Abel. De hecho el propio compositor escribió para él tres sonatas para viola da gamba y clave adaptando obras previamente compuestas para otras combinaciones, como también de mano del propio Bach nacieron transcripciones para órgano o laúd —instrumentos polifónicos— de las mismas suites de chelo y partitas de violín.

Esa innata adaptación de la música de Bach a la naturaleza de la viola da gamba hace particularmente grata la labor del transcriptor. La perfección de la escritura polifónica de Bach, con su inmaculada conducción de las voces, queda en el bajo de viola subrayada por la resonancia del instrumento; sonidos que en los originales han de ser imaginariamente prolongados por nuestro oído pueden reverberar libre y sensualmente en el cuerpo de la viola, de una forma tan natural como en las obras natas para el instrumento de Marais o Forqueray; eso hace aún mayor para el violagambista el placer de tomar el relevo del gran Bach y llegar al fondo de la partitura de la forma más íntima, como si fuese material esculpido desde la misma materia sonora de su instrumento.

Johann Sebastian Bach fue padrino de una de las hijas de Abel y dejó a este en 1723 su puesto de director de la orquesta de Köthen. Apenas meses después nació Carl Friedrich Abel, digno sucesor de su padre y destinado a ser el último gran virtuoso de la viola da gamba. Carl Friedrich prolongó hasta Londres las estrechas relaciones entre las dos familias al fundar con su amigo Johann Christian Bach la célebre sociedad de conciertos Bach-Abel. El manuscrito Drexel, hoy depositado en Nueva York, fue transcrito probablemente por algún alumno para recoger sus legendarias improvisaciones; vencido por el alcohol y consciente de que con él se extinguiría el arte de la viola da gamba, se cuenta que Carl Friedrich fue enterrado junto a su instrumento.

Juan Ramón Lara