ROSS. XXXI Ciclo de Música de Cámara


El Espacio Turina de Sevilla acogerá entre octubre y junio la XXXI Edición del Ciclo de Música de Cámara, que sigue fiel a sus planteamientos en esta etapa tan inhabitual. Como siempre, los programas se interpretarán en domingos a las 12 horas y los intérpretes serán, como es habitual, los profesores de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla a través de diversas agrupaciones.

 

Dado que es en diciembre cuando se cumplen los 250 años del nacimiento del genio de Bonn en estos últimos meses de 2020 el ciclo estará dominado por entero por la obra de Beethoven, de la que se abordarán distintos aspectos. El concierto inaugural (18 de octubre), lleva por título Romanticismo europeo, y nos propone un repertorio para piano, clarinete y fagot firmado por Beethoven, con su trío Op. 11 “Gassenhauser”. Data esta obra de cuando el compositor contaba veintisiete años, y su subtítulo, que podría traducirse como “gran éxito” o lo que se conoce con el término inglés de “hit”, se debe a que desarrolló en el tercer movimiento una serie de variaciones sobre una melodía entonces muy popular, de la ópera L’amor marinaro de Joseph Weigl. El concierto incluye también el Trío patético en Re menor del llamado “Padre de la música rusa”, Mijail Glinka, también concebido para la misma atípica formación. Aunque Glinka no hizo mención expresa de Beethoven a la hora de escribirla es probable que tuviera conocimiento de la misma. Lo que sí es cierto es que quiso plasmar en ella sus sentimientos por un desengaño amoroso, escribiendo en la partitura la siguiente frase: “La única forma de conocer bien el amor es a través del sufrimiento que provoca”.

 

El 8 de noviembre, el segundo de los conciertos del ciclo, lleva por título Una celebración y propone tres obras poco conocidas de Beethoven para combinaciones instrumentales que luego no volvería a abordar. Comenzará con el curioso Dúo para viola y violonchelo, con dos anteojos obligados, catalogada fuera de sus opus como WoO32. A ella le seguirá el muy temprano Trío para violín, viola y violonchelo Op. 3 y concluye con el Quinteto para dos violas Op. 29, de 1801. Se ha afirmado que esta obra inspiró años después a Schubert su quinteto La trucha, en el que utilizó dos violonchelos.

 

Ese mismo mes, el día 22, el concierto III propone un viaje alucinante, como describe su título: Haydn, el joven Beethoven y otros tríos del impresionismo al jazz. La propuesta en esta ocasión implica una flauta, un fagot y un piano, y comienza con una composición de Haydn, quien fue maestro de Beethoven, aunque acabó en desacuerdo con sus audacias. La obra en cuestión es el Trío en Fa mayor Hob. XV:17 para dichos instrumentos. También se combinan en otra obra del Beethoven joven, su Trío WoO37. La aportación del genio de Bonn concluye aquí con el también poco habitual dúo para clarinete y fagot WoO27 nº 1, cuya autoría se ha discutido en alguna ocasión, pero que muestra plenamente todas las características del Beethoven de la última década del siglo XVIII. Después, el programa dará un salto en el tiempo para ofrecernos sendos tríos del compositor francés asociado al impresionismo Charles Koechlin y otro del músico de jazz Chick Corea.

 

El último concierto beethoveniano se interpretará el 13 de diciembre tres días antes del 250 aniversario exacto de su nacimiento y explorará su relación con la ‘Harmoniemusik”, con un arreglo de W. Sedlak de su obertura Fidelio op. 72 para este tipo de formación, y su Octeto de viento en Mi Bemol mayor Op. 103. Completa el repertorio el Octeto-Partita en Fa mayor Op. 57 de Franz Krommer.

 

El ciclo no regresará hasta el 24 de enero de 2021 (concierto V), con dos quintetos para clarinete y cuerda. El más conocido es el Op. 115 de Brahms, compuesto en sus últimos años para el clarinetista Richard Mühlfeld, y que constituye una suerte de homenaje al escrito por Mozart un siglo atrás. El otro quinteto es el Op. 10 de Samuel Coleridge-Taylor, quien es uno de los primeros compositores clásicos negros, y al que se reconoce la introducción del folklore de raíces africanas en su obra, si bien la obra que se escuchará aquí sigue plenamente la tradición europea.

 

En el Concierto VI (21 de febrero) un sexteto de cuerda con piano abordará uno de los exquisitos tres divertimentos compuestos por Mozart el primer trimestre de 1772, cuando acababa de cumplir dieciséis años de edad. Se trata del K. 138, que constituye uno de los más lúcidos ejercicios de música galante llevados a cabo por el genio de Salzburgo, cuando su personalidad estaba a punto de formarse de forma definitiva. Le seguirá después una Sonata a cuatro, la nº 3 en Do mayor  de un Rossini de catorce años y después el programa finalizará con el Sexteto en Re mayor Op. 110 de otro niño prodigio, Felix Mendelssohn, quien lo escribió nada menos que a los quince años. En suma, los tres autores aquí presentes juntos no sumaban más de treinta y cinco años cuando alumbraron estas partituras que harán las delicias del público del ciclo.

 

El Concierto VII (7 de marzo) lleva por título Música de cine, pero en realidad está centrado en la figura de Nino Rota y sus creaciones más personales, alejadas de las pantallas. Se trata de su Serenata para clarinete y piano en Re mayor, el Trío para flauta, violín y piano, la Sonata para flauta y arpa y el Trío para clarinete., violonchelo y piano. Estas obras han sido todas ellas grabadas en varias ocasiones, siendo aplaudidas siempre de forma muy cálida por crítica y público.

 

El título de “Puro romanticismo” no puede ser más acertado por el Concierto VIII (9 de mayo), puesto que confronta a dos de los grandes titanes de este movimiento: Schubert, uno de los más geniales representantes del primer romanticismo, con su Quinteto en Do mayor D. 956 y Brahms, uno de los más destacados exponentes del final de este periodo, con su Sexteto nº 2 Op. 36.

 

El segundo concierto de mayo, el domingo 23, propone un estudio de la evolución del quinteto para cuerda, primero con Boccherini, que fue uno de los que con más éxito lo cultivó en el clasicismo, y representado aquí por el Quinteto nº 6 en La menor. El viaje proseguirá con Max Bruch, del que es infrecuente escuchar en las salas de conciertos obras que no sean su Concierto para violín nº 1 o la Fantasía escocesa. Por tanto, la audición de este Quinteto en La menor Op. Posth se antoja el doble de interesante. La velada se cerrará con el Quinteto en Fa mayor de Bruckner, quien escribió poca música de cámara pero de extraordinaria calidad.

 

El 13 de junio un cuarteto de trombones clausurará oficialmente este ciclo bajo el epígrafe Mitos y leyendas. El programa parte del Cuaderno de piezas de niños Op. 72 de Mendelssohn, arreglado por Carl Lenthe y nos lleva hasta tres canciones de Debussy, arregladas para cuarteto de trombones por Michel Levin. Sin embargo, de los dos otros autores programados, el veterano Jean-Michel Defaye, de 87 años, y el estadounidense Eric Ewazen (n. 1954) se abordarán obras originales para esta formación, que serán, respectivamente, Cuatro piezas para cuarteto de trombones y Mitos y leyendas.

Como no podía ser menos, y coincidiendo con los treinta años de vida de la ROSS, el Ciclo de Cámara sigue cumpliendo con su labor de mostrarlos algunos de los mayores tesoros, no siempre conocidos, de la música en formato íntimo.

 Programación octubre, noviembre y diciembre