Rioja Filarmonía (La Rioja)

Programa

Cathy van Eck (1991-) – Empty Chair (2018) – 4’

Sirah Martínez Álvarez (1982-) – Chef d’enceintes (2017) – 9’

François Sarhan (1972-) – Situation 15 “Macht und Freiheit” (2016) – 5’

Jessie Marino (1984-) – Commitment :: Ritual I :: BiiM  (2011) – 5’

Carolyn Chen (1983-) – Adagio (2009) – 7’

Laura Casaponsa (1979-) – Deshabitades 4/4 (2016) – 5’ 27’’

Jorge Nicolás Manrique, piano y electrónica
Iker Idoate Santaolalla, percusión
Rubén Orio, percusión

Si un ritual se define como aquello que constituye un rito, y un rito como una costumbre o acto que se repite siempre de forma invariable, podríamos decir que cada concierto al que asistimos constituye un ritual en el que una serie de códigos se repiten, muchas veces sin darnos cuenta. 

Cada una de las obras de este concierto que Rioja Filarmonía hoy nos presenta, pretende poner el énfasis en alguno de esos códigos, aislándolo de su contexto general para crear todo un discurso performativo a su alrededor de muy diversas formas: poético, ingenioso, enigmático e incluso divertido o jocoso.

Podríamos empezar con el Adagio de Carolyn Chen, donde la gestualidad de la cara del intérprete pasa a ser el centro de la obra. Viene a la cabeza el relato del escritor uruguayo Mario Benedetti, La Expresión: «...se olvidó para siempre de todos los nocturnos, preludios y sonatas que habían figurado en su amplio repertorio. Lo asombroso, lo realmente asombroso, fue que no olvidará ninguno de los gestos ampulosos y afectados que acompañaban cada una de sus interpretaciones. Nunca más pudo dar un concierto de piano, pero hay algo que le sirve de consuelo. Todavía hoy, en las noches de los sábados, los amigos más fieles concurren a su casa para asistir a un mudo recital de sus «expresiones»…». 

En la segunda de las obras del concierto, la compositora catalana Sirah Martínez Álvarez titula a su obra Chef d’enceintes (director de altavoces). Con ello se entiende que el director, pensado como un director de orquesta, dirige unos altavoces colocados alrededor de los asistentes, y para ello invierte su posición habitual situándolo frente al público. Con esta nueva dimensión espacial y visual, el director no solo dirige a los altavoces, sino que también crea una situación inmersiva donde el espectador se siente dentro del gesto musical.

Y en relación al gesto musical, el compositor francés François Sarhan lo aborda de una manera muy inteligente en su obra Situation 15, evidenciando la dualidad de éste: el gesto musical y el gesto no musical. Qué mejor que él mismo para que nos hable de este tópico tan importante en su música: «El gesto está estrictamente controlado en la formación del músico. Cuanto más virtuoso es un artista, más controlado es su gesto. Muchos de estos gestos son parásitos, y esos son los que me interesan, porque no son nobles (es muy importante trabajar con las "sobras" del arte). No me interesa el gesto en general, me interesa el gesto no-musical, para hacerlo parte de la obra por su proximidad con el gesto musical. El material gestual realza el efecto musical, y ese es un tema muy complejo. Es posiblemente mi cuestión más importante (de la cual soy un principiante), tan importante como la manera en que el texto o el lenguaje se fusiona con la música, o cómo la música se fusiona con las imágenes, porque tiene más peso que una simple experiencia sonora, una experiencia visual, una comprensión, etc... El potencial es enorme».

Sin seguir el orden del concierto al elaborar estas notas de programa, pasamos a hablar de la obra que lo abre: Empty Chairs de Cathy van Eck. Un trío de sillas que “hablan” por ellas mismas a partir de un elaborado sistema de geolocalización. La posición de cada silla en el escenario y su relación entre ellas es un aspecto crucial para el resultado sonoro de la obra. Algo muy poético reside en las sillas, el sustento que acompaña al espectador durante todo el concierto pasa a ser el motor sonoro.

En la obra que comparte nombre con la propuesta de concierto, Jessie Marino centra toda su atención en un beat -¿o bit?- de caja. Esto genera un aura entre violencia y solemnidad que nos recuerda a ciertas celebraciones muy arraigadas en nuestra cultura. Sin embargo, esa percepción irá mudando a lo largo de toda la pieza; así como a la vuelta de un largo viaje, las calles son iguales pero ya no se ven de la misma manera.

Por último, Rioja Filarmonía presenta el trabajo audiovisual de Laura Casaponsa, Deshabitades, una obra en la que la presencia corporal pasa a otra dimensión, desapareciendo en otro medio, en el vídeo, cerrando así este ritual llamado concierto.