Andanzas y entremeses de Juan Rana

Ron Lalá / Yayo Cáceres

Teatro

Sábado 4 (20.00 h)
Domingo 5 (19.00 h)

Duración 90 min
Precio de 4 a 21 euros

Dirección Yayo Cáceres
Intérpretes Juan Cañas, Daniel Rovalher, Miguel Magdalena, Fran García e Íñigo Echevarría
Creación colectiva Ron Lalá
Dramaturgia y versiones Álvaro Tato
Composición y arreglos Yayo Cáceres, Juan Cañas, Miguel Magdalena y Daniel Rovalher
Dirección musical Miguel Magdalena
Vestuario Tatiana de Sarabia
Escenografía y atrezzo Carolina González
Iluminación Miguel Á. Camacho
Sonido Eduardo Gandulfo
Coproducción Compañía Nacional de Teatro Clásico y Ron Lalá
Con el apoyo del Programa de Residencia Teatro del Bosque (Ayto. Móstoles)

El caso de Ron Lalá es paradigmático. Pocas compañías han sabido levantar un fenómeno teatral y acompañarlo de un público fiel como los madrileños: el humor del quinteto, entre la desinhibición y la sesión golfa, impregnado de un variado lenguaje musical, avanzó desde sus primeros montajes de sketches, como Mi misterio del interior o Mundo y final, hacia el territorio del verso, donde la compañía ha crecido, construyendo tramas y disfrutando del vocablo y la fiesta áurea.

En Andanzas y entremeses de Juan Rana, el combo toca techo dando voz y vida a un personaje emblemático del Siglo de Oro, Cosme Pérez (1593-1672), el cómico del título para el que escribieron papeles y comedias los principales autores del momento. Los ronlaleros imaginan un proceso hilarante en el que personajes inventados y reales comparecen obligados por la furia de un inquisidor. 

Como ya hizo en Siglo de Oro, siglo de ahora (2012), En un lugar del quijote… (2015) o Cervantina (2017), Ron Lalá apuesta por el verso áureo, en esta ocasión en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico y a lomos de una dramaturgia de Álvaro Tato que reúne entremeses de Calderón, Jerónimo de Cáncer, Agustín Moreto, Luis Quiñones de Benavente y Antonio de Solís. Un puzle de divertida musicalidad y juego constante en el que los cinco actores y músicos, dirigidos como siempre por la mano sabia de Yayo Cáceres, acercan al siglo XXI a un personaje entrañable y lleno de vida que encarna la alegría y el amor por las tablas.