Malditas plumas

Sol Picó

Danza

Duración 60 min
Precio de 4 a 21 euros

Autoría, dirección e interpretación Sol Picó
Asistencia a la dirección Carme Portaceli
Dirección y composición musical Aurora Bauzà y Pere Jou (Telemann Rec.)
Interpretación musical Miquel Malirach
Textos Cristina Morales, Francisco Casavella y Heinrich Böll
Adaptación dramatúrgica Cristina Morales
Acompañamiento Iniciativa Sexual Femenina
Escenografía Joan Manrique
Vestuario Joan Miquel Reig
Iluminación Sylvia Kuchinow
Producción Pía Mazuela, Núria Aguiló Sol
Colaboración especial Mag Lari
Coproducción Teatre Nacional de Cataluña, Dansa Quinzena Metropolitana y Compañía Sol Picó

¿Pueden existir dos universos artísticos más antagónicos que la danza contemporánea y el cabaret del Paral·lel? La respuesta es Malditas plumas, un espectáculo que derrumba este prejuicio a cargo de una coreógrafa y bailarina, Sol Picó, acostumbrada a ser libre y recorrer en sus montajes territorios estéticos insospechados. 

En esta pieza, que da la mano al teatro y a las variedades a las que homenajea, Picó da vida a una vedette. Hay danza, comunión con el público, humor, homenaje y devoción. Una mirada tierna a un microcosmos, el del Paral·lel de los años 20, en el que la frivolidad y la crítica social compartían escenario y no era raro encontrar una audiencia variada en la que el obrero se codeaba con el burgués. Afincada en Barcelona desde que fundó su compañía en 1994, la alicantina es hoy una de las personalidades escénicas imprescindibles para definir y entender la danza contemporánea en España gracias a una carrera con más de una quincena de premiados espectáculos como Bésame el cactus, La dona manca o Barbisuperestar y Paella mixta.

Yo quería ser vedette para cantar las cuarenta al mundo, para explicar lo que se siente cuando ya no puedes sentir por el miedo que te paraliza. Miedo a todo, a bailar cada día peor, a cantar, no tiene voz, a llorar, le dirán débil, miedo a la frustración (sueños que no ocurren)...aunque yo insisto, porque no soy fácil de tumbar. Sol Picó

Fotografía Jordi Vidal