LAZARILLO

FICHA ARTÍSTICA Y TÉCNICA

Compañía: Teatro Xtremo
Obra: Lazarillo
Música: David del Puerto
Texto: Martín Llade

Soprano: Ruth González
Mezzo: Blanca Valido
Barítono: Enrique Sánchez-Ramos
Tenor: Antoni Comas

Dirección musical: Lara Diloy
Dirección de escena: Ricardo Campelo

Escenografía: Cristina Martín Quintero
Iluminación: Guiomar Martín Sánchez
Ayudante de dirección: Ruth Rubio
Ayudante de producción: Cristina Martín Quintero

Comunicación: Cultproject – Elvira Giménez y Ángela de la Torre
Agencia de representación: Artists Bcn – Concha Alhambra

Producción: Ruth González y Salvador Collado

Residencia de creación en el Teatro Auditorio San Lorenzo de El Escorial, Madrid.
Estreno 16 de junio de 2023 en el Festival Iberoamericano del Siglo de Oro de la Comunidad de Madrid.

Duración: 90 minutos sin descanso.

 

CONCEPTO
Lazarillo es la última ópera del Premio Nacional de Música David del Puerto; con libreto de Martín Llade sobre la novela homónima, direcciónd e escena de Reicardo Campelo y dirigida musicalmente por Lara Diloy, cuenta con un ensemble de 6 músicaos y un reaprto de 4 cantantes, encabezados por Ruth González. La obra presenta una cruda mirada a una España azotada por la miseria, el fanatismo y la explotación, a través de la vida de Lázaro.

La puesta en escena del “Lazarillo” utiliza tecnología audiovisual para amplificar la experiencia teatral. Una pantallla gigante de ocho metros de ancho proyecta imágenes generadas en tiempo real durante la función. Una cámara en vivo captura las acciones de los cantantes y las transmite en la pantalla, lo que permite ver primeros planos de la cara, las manos y los labios de los intérpretes.

Además, se manipulan las imágenes para crear multitudes, superponiendo diferentes tomas para crear el efecto. También se rompe el orden de la escala con pequeños objetos sobredimensionados a través de las tomas de las cámaras ante los intérpretes. Se utilizan efectos como interferencias, asincronía, efecto nieve, pixelado y delay.

 

SINOPSIS

En una España árida, azotada por un sol sofocante, las pocas lluvias son torrenciales y desboradan los cauces de los ríos provocando inundaciones.

La ignorancia, el fanatismo y la miseria son explotadas por seres que luchan por un bocado mientras tratan de mantener intacta su falsar honra.

En este panorama, nacer en un río, hijo de un ladrón y de la concubina de un negro no es un buen comienzo.

Lazarillo, el niño, vaga entre pueblos ruinosos, llenos de esqueletos de edificaciones que alguna vez fueron sueños de progreso.

Pasa de mano en mano, sirviendo a amos y señores, aprendiendo de ellos duras lecciones de cómo sobrevivir.

¿Pero en qué año estamos? ¿Es el 1550 o el 2050? ¿Todo esto es antes o después del desastre climático?

Mirar a Lazarillo es mirar al pasado y al futuro al mismo tiempo, es acariciar el pasado con el alivio de haberlo superado y palidecer ante la advertencia del futuro que nos desvela.